Creo firmemente que vivir es un itinerario hacia uno mismo, hacia la persona que nacimos para ser. En este blog se habla sobre literatura y se recrean encuentros con personas que me ayudaron a ser el camino que soy y que viven otra existencia aparte aquí conmigo, como talismanes contra el desamparo. Algunas de ellas son conocidas; otras, apenas siluetas tras la cortina de humo del tiempo; las menos, figuras que pueblan la realidad de mi imaginación; todas fundamentales.

domingo, 21 de octubre de 2018

Medio siglo


Foto: Ena LaPitu Columbié

Hoy cumplo cincuenta años. Nunca pensé ir tan lejos (¡medio siglo!) pero, como llegué hasta aquí, me veo obligado a hacer planes y prevenirles, no sea que mis decisiones puedan afectarles. Allá va eso:

  1. Decido dar las gracias a quienes me han querido, no importa si mucho o poco, si de forma interesada o desinteresada, y hacerles saber que es mi voluntad continuar mortificándoles todo lo que esté a mi alcance.
  2. Decido seguir siendo escritor, sentarme frente al computador con premeditación, alevosía y ensañamiento: no sólo tendrán que sufrir tres libros nuevos, ya terminados y en vías de publicación, sino también los proyectos por escribir. Despreocúpense, para aquellos que la muerte no me diera tiempo, entonces escogeré al peor escritor disponible y se los dictaré al oído, desde las nieblas del más allá. Esto es: no esperen salvación.
  3. Decido mantener mi mala memoria, cultivar mi arrogancia, ser (si esto fuera posible) aún más roscaizquierda, disfrutar mi torpeza para las cosas prácticas, reírme de los que creen en la ropa a la moda y reincidir en el incómodo defecto de pensar lo que me dé la gana y decirlo cuando me dé la gana. En resumen: no tengo ninguna intención de ser mejor, sino todo lo contrario.
  4. Decido ser cubano hasta el último día y no dejarme engañar otra vez: la patria no se entona como un himno ni se ondea como una bandera. Cuba está donde quiera que yo esté o sueñe estar. Adendum: Decido que soy dominicano más allá de cualquier papel o ley, y le disguste a quien le disguste; es más, declaro que nunca me he sentido más cubano que siendo dominicano, y viceversa.
  5. Decido que discutir es un deporte más atractivo, apasionante y sorprendente que la pelota y el balompié juntos, aunque nadie te pague una purruchada de millones por practicarlo ni al final lleguemos a conclusión alguna.
  6. Decido que no necesito intermediario para hablar con Dios, que nuestro mutuo cariño incluye el idioma común y la posibilidad de no estar de acuerdo.
  7. Decido no ser incondicional de nada ni de nadie, desconfiar de los mesías, las razones intransigentes y las verdades que no conciban su propia negación, recordar siempre que nada será bueno en el futuro si no puedo disfrutarlo en el presente.
  8. Decido pelear cada round que me proponga la muerte. Saber que, si al final no puedo ganarle la pelea, sí está en mis manos irme con la satisfacción de haber intentado devolverle cumplidamente cada golpe.
  9. Decido que el futuro es más interesante que el pasado y que me asiste todo el derecho de olvidar siempre que tenga ese deseo.
  10. Decido dar las gracias a mis enemigos y, por extensión, a todo aquel que ha querido hacerme daño. Ellos han sido mi acicate, el estímulo para seguir, el alimento de mi terquedad.
Escrito y firmado hoy y mañana y pasado y dentro de cincuenta años más. Quedan advertidos.


Pequeño

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