Creo firmemente que vivir es un itinerario hacia uno mismo, hacia la persona que nacimos para ser. En este blog se habla sobre literatura y se recrean encuentros con personas que me ayudaron a ser el camino que soy y que viven otra existencia aparte aquí conmigo, como talismanes contra el desamparo. Algunas de ellas son conocidas; otras, apenas siluetas tras la cortina de humo del tiempo; las menos, figuras que pueblan la realidad de mi imaginación; todas fundamentales.

lunes, 6 de agosto de 2018

Destino de ser nube


Foto: Rodolfo de la Fuente


Para Haydee López Peliquín, donde esté.


Digamos que se llamaba Nube. Era delgada, de grandes ojos pardos y fumaba sin descanso, pero lo que la sitúa en este recuerdo es el acto de escribir. Literatura, quiero decir, Nube escribía poemas que los maestros aplaudían y a veces eran publicados en revistas y periódicos. Y se leían además en los actos patrióticos. En fin, si alguien en la escuela pronunciaba palabras como inspiración o escritor, todos pensaban en Nube.

Y exacto ahí entro yo. Para un adolescente que soñaba con ser escritor sin un solo antecedente familiar en tan arduo asunto, ver que alguien apenas un año mayor escribía literatura y hacía públicos sus textos con semejante desenfado era, como poco, alentador. Los escritores no solo estaban en los olorosos libros o en las clases de literatura para justificación de un maestro que, hastiado de sí mismo, enumeraba las “características” de esta época, aquel movimiento o la otra generación. No, también podían tener un delicado cuerpo humano, y andar con ligereza de nube por los pasillos de la escuela, y mirar las cosas de todos los días como si el mundo cupiera dentro de su asombro, y fumar como locos, y (más, más importante) escribir versos con las mismas mundanas palabras de decir ¡qué tronco de calor hace, caballeros!

Nube, como puede suponerse con muy poco esfuerzo, aspiraba a estudiar literatura, de modo que a punto de finalizar el pre pidió la carrera y su escalafón académico se la permitió: Licenciatura en Letras. Y entonces, inopinadamente, la llamaron a una reunión. El país necesitaba defectólogos y pedía que Nube renunciara a la carrera de Letras y fuera a estudiar Defectología en la Unión Soviética. Ella argumentó, estaba segura de que enseñar niños con dificultades especiales era una hermosa tarea… para quien tuviera esa vocación. Ella quería ser poeta, no maestra.

Pero el país no entendió. En el reino de los obreros y los campesinos, ser poeta pasaba por no sentirse alguien especial ni creer que se pertenecía a una élite intelectualmente superior, ni muchísimo menos que por escribir versos uno adquiría carta de crédito para ponerse fuera del juego cuando le diera la gana. Nada de eso, que Nube recordara lo ocurrido en La Habana un tiempito atrás con aquel poeta que se había orillado de la historia y convertido en enemigo del pueblo.

Con su acostumbrada determinación, el país dio tres días para pensar, setentaidós horas en las que Nube se ahogó bajo el peso de dos argumentos como peñascos: el país que le propiciaba estudios gratuitos era el mismo que ahora necesitaba su cooperación y, muy por encima de todas las cosas, ella era militante de la Juventud Comunista, parte de una vanguardia lista para dar un paso al frente cada vez que la patria lo solicitara. Y la patria, qué duda había, eran aquellos dirigentes ante los que Nube renunció por fin a su carrera de Letras para aprender ruso e irse a estudiar en la Unión Soviética.

Ahí la perdí de vista por más de diez años.

Una mañana iba de camino a la Casa del Caribe, en Santiago de Cuba, y a la salida de la Plaza de Marte tropecé con Nube. Debió ser en 1984, quizás 1985, y sentí una enorme alegría al verla. Se había transformado en una señora joven y todavía delgada, con la misma expresión de asombro en los grandes ojos pardos, aunque ahora un par de arrugas pusieran entre paréntesis su risa de dientes asediados por la nicotina. Nos actualizamos: ella vivía en Santiago, se había casado, tenía dos niños en el trayecto de los seis a los ocho años, y trabajaba en un círculo infantil.

Hacia el final de la conversación, cuando se iba haciendo obvio que las respectivas obligaciones no nos permitirían seguir interrumpiendo por mucho más tiempo el paso en la acera de la avenida Victoriano Garzón, le informé que cada quince días, los miércoles, un grupo de amigos nos reuníamos a debatir sobre literatura. No era un taller literario oficial, éramos solo amigos de confianza que se habían escogido entre sí para leer textos e intercambiar. ¿Por qué no se nos unía el próximo miércoles?

A Nube se le cansó la sonrisa.

—Te lo agradezco pero no, ya no pertenezco a ese mundo. No creo que a estas alturas encuentre fuerzas.

Y lo dijo con la perpleja tristeza que casi siempre dejan las nubes al marcharse.

sábado, 16 de junio de 2018

Para poner las kaes en su sitio (literario)


Miércoles 20 de junio de 2018
7:00 p.m.
Centro Cultural Español de Miami



Kianny Antigua y Keiselim A. Montás son dos relevantes escritores dominicanos de la diáspora. Autores de obras disímiles, comparten sin embargo la condición de transterrados y una experiencia creativa marcada por circunstancias con no pocos puntos comunes, sobre la cual se extenderán durante un intercambio en el que a su vez estarán presentando sus últimos libros. El diálogo será propiciado por el escritor domínico-cubano José M. Fernández Pequeño.


Kianny Antigua (San Francisco de Macorís, 1979). Trabaja como profesora adjunta en Dartmouth College y dirige el programa de español en Howe Library. Ha publicado siete libros de literatura infantil, cuatro de cuentos, una novela, un poemario y un libro de microrrelatos. En 2016 y 2018 ganó el premio Letras de Ultramar en literatura infantil. En 2016 fue la escritora homenajeada de la XIII Feria del Libro de Escritoras Dominicanas (NYC).


Keiselim A. Montás (Santo Domingo, 1968). Desde 1985 vive en EE. UU., donde estudió una licenciatura y una maestría en Lengua y Literatura Castellanas. En la actualidad vive en New Hampshire y trabaja en Dartmouth College. Ha publicado cinco poemarios, dos libros de ensayo y uno de cuentos. Ha ganado el premio Letras de Ultramar en 2006 (cuento) y en 2015 (ensayo).


Centro Cultural Español de Miami
1490 Biscayne Boulevard, Miami, Fl. 33132


Organizado por:






martes, 5 de junio de 2018

Presentación de El hierro que forjó a la dama


Martes 12 de junio de 2018 - 7:00 p.m.
Florida International University, Miami




Un libro, una historia de vida que pone al lector frente a sí mismo.

Publicado por K ediciones, El hierro que forjó a la dama recorre la vida de Darys Estrella y reflexiona acerca de los retos que ha debido enfrentar, los tropiezos que le ayudaron a aprender y las innumerables victorias que le han permitido su perseverancia, su honestidad, su vocación de estudio y su entrega al trabajo. El libro no solo sigue la apasionante trayectoria de una niña pobre nacida en la República Dominicana hasta convertirse en una alta ejecutiva de Wall Street y en una mujer exitosa desde antes que cumpliera los treinta años; es también una oportunidad para repensar las relaciones entre el individuo y su entorno, para entender y entenderse. De ahí el éxito que ha tenido el libro desde su aparición, en diciembre de 2017.


Darys Estrella obtuvo una licenciatura de Vassar College y un MBA de la Universidad de Michigan. Laboró en Deltec Asset Management y en Goldman Sachs & Co., ambos de Nueva York. Fue la CEO/gerente general en la Bolsa de Valores de la República Dominicana hasta 2012, y a partir de ese momento, pasó a ser vice-presidenta de Sostenibilidad Empresarial de INICIA hasta 2017. A lo largo de su vida profesional, ha recibido gran cantidad de galardones. Actualmente se desempeña como consultora y conferencista en temas diversos.

Los interesados en participar, pueden registrarse aquí:




Fontainebleau Boulevard, Miami
Teléfono: 786-447-3444
Correo electrónico: kedicionesk@gmail.com


viernes, 6 de octubre de 2017

Sábado 14 de octubre de 2017


Dos libros, dos autores

Encuentro con Daisy Valls y José M. Fernández Pequeño

A propósito de sus libros para niños:

                                  Premio                          Premio Anual
                              Migraciones:             de Literatura Infantil
                            Mirando al Sur          República Dominicana
                                     2009                                  2016


Altamira Libros
219 Miracle Mile, Coral Gables 33134
5:30 p.m.


Los autores:

Daisy Valls: Escritora, editora y profesora nacida en Cuba. Ha publicado El monte de las yagrumas (relatos), Remero de un barco de papel y Pequeña balada feroz (ambos de poesía), El cuento del tomillar (prosa poética), El club de los caracoles escarlatas (novela). En 2009, Mi última clase recibió el premio Migraciones: Mirando al Sur.

José M. Fernández Pequeño: Escritor y editor nacido en Cuba. Ha publicado dieciséis libros en géneros como la crítica literaria, la narrativa, el ensayo y la literatura infantil. Su novela Bredo, el pez (2017) recibió el Premio Anual de Literatura Infanto-Juvenil 2016 en la República Dominicana. 


Auspician: